La edición de vídeos: ¡También en móvil!

El momento de la edición es cuando tienes que, con programas informáticos o aplicaciones para móvil, darle forma a todo lo que has grabado para que sea un producto audiovisual definitivo con un discurso coherente.

La fase de la edición es muy importante porque dependiendo de cómo enlaces un plano con otro, de cómo fracciones el contenido, del ritmo que tenga cada momento, etc. será un vídeo que capte la atención o no y que se entenderá o no. Según tus conocimientos para editar vídeos y el gusto que tengas por esta tarea, será más fácil o menos asumirla. A continuación te daré algunos consejos, pero si aun así no te animas, siempre puedes subcontratado.

Los mejores consejos para editar vídeos

Escoge un buen editor de vídeos

Es evidente que para obtener un buen resultado en la edición de vídeos, necesitamos un buen programa o aplicación. Si lo haces desde tu móvil, tienes muchas opciones tanto en la Apple Store como en la Play Store. En Tueditordevideos.com, tienen una buena lista de apps para hacer videos con el movil que seguro te servirán para editar. Revisa el modelo de tu móvil y su sistema operativo, por supuesto.

Graba montando

Con esto quiero decir que cuando hagas la grabación de los diferentes momentos, explicaciones, etc. intentes hacerlo pensando en el producto final. Es decir, cuanto más se parezcan -en orden, duración y contenido- los brutos de toda la grabación al vídeo final planificado, más fácil será el montaje. Incluso, podrías pensar de antemano en formatos de vídeo que no supongan apenas montaje, simplemente publicarlos tal cual se han grabado, al natural. La intención sería que intentes grabar de forma lineal o como si fuese un falso directo (como se dice en televisión) para evitar dedicarle mucho tiempo y esfuerzo al montaje.

Equilibra la duración de los planos

Intenta que los planos no duren mucho, ya que pueden ser aburridos. La duración habitual de cada plano en una noticia de televisión, que tiene un ritmo ni demasiado rápido (frenético tipo vídeoclip) ni demasiado lento (documental), es de entre tres y cinco segundos. Tú puedes fijarte ese baremo: si cambias de plano en menos de tres segundos el vídeo provocará una sensación de velocidad y si haces que los planos duren más de cinco segundos, el ritmo del vídeo será eterno.

En el lenguaje audiovisual clásico se dice que los planos generales se pueden aguantar más tiempo porque incluyen más información, al tener un encuadre más amplio con más elementos. Mientras que los planos detalle o cortos pueden durar menos porque los espectadores no necesitan tanto tiempo para visualizar lo que hay en pantalla.

Ahora bien, con los nuevos lenguajes, donde la mayoría de vídeos se consumen a través de las redes sociales en dispositivos móviles, el plano general con muchos elementos en pantalla es mejor no usarlo, ya que en una pantalla tan pequeña es difícil apreciar elementos en el fondo del plano, por ejemplo.

Utiliza diversidad de planos

Intenta variar el ritmo del vídeo utilizando diferentes tipos de planos: planos generales, planos medios, planos detalle, etc. Esto enriquecerá el ritmo y hará el vídeo más dinámico y atractivo.

No cortes los movimientos

Dos de los principales movimientos de cámara que te podrías animar a hacer son las panorámicas (movimiento de la cámara de izquierda derecha o de arriba abajo) o los zoom in-out (abrir o cerrar el zoom generando un cambio de plano gracias al movimiento de la óptica).

De entrada, te recomiendo que, a menos que sea imprescindible, no los uses. Un movimiento de este tipo no es fácil que quede bien y su uso debe estar justificado. Por ejemplo, para relacionar un elemento o personaje con otro.

Sin embargo, si has decidido hacer una panorámica o un zoom, no nos dejes a medias. Es decir, tanto en la grabación como en el montaje, si la cámara empieza a ofrecer un movimiento, no puedes cortarlo, no puedes dejar al espectador sin saber qué pasa al final, hacia dónde va. Eso es bastante inquietante y puede provocar frustración.

Sincroniza audio e imagen

Cuando montas un vídeo tienes que tener en cuenta que el espectador recibe dos inputs simultáneos: imagen y audio. Por eso es importante montar pensando en esta doble salida de información e intentar que no vayan por separado. Por ejemplo, el ritmo de la música o de la voz que está explicando el contenido tiene que ir acorde con el ritmo de los planos (duración, movimiento de la cámara…). O el guión de la voz tiene que estar relacionado con las imágenes que se ven en pantalla, aunque no deben ser necesariamente lo mismo que se está diciendo, ya que son elementos complementarios que el espectador es capaz de atender a la vez; y decirle lo mismo que le mostramos es ser reiterativos y, consecuentemente, poco atractivos.

Utiliza chyrons o rótulos

Usa los rótulos para identificar personas y su cargo, localizaciones, páginas web, etc. También se pueden usar los mensajes escritos en pantalla para reforzar los conceptos clave o para resumir el contenido que se está explicando.

Además, será muy útil, y un acto de servicio público, el hecho de subtitular el contenido del vídeo, tanto en el idioma original (para personas con problemas auditivos), como en otras lenguas para facilitar que lo comprendan muchas más personas. Youtube dispone de una función mediante la cual puedes agregarle a un único vídeo subtítulos en diferentes idiomas, de manera que el usuario puede seleccionar aquel que más le interesa sin necesidad de que tengas que subir un archivo por cada idioma con los subtítulos agregados. Es más fácil para ti, más cómodo para el espectador y tu canal de Youtube queda más ordenado.

Pon una intro y una salida

También es bueno que los pequeños vídeos producidos para Youtube incluyan un grafismo de presentación, modo de cabecera de programa de televisión. Existen diversas webs que dan este servicio para facilitar que, sin conocimientos ni excesivos costes, puedas tener una cabecera introductoria muy profesional.

Es ideal poder identificar tus vídeos con una pequeña cabecera, ya que ganarás credibilidad, conseguirás una imagen homogénea vídeo tras vídeo y tendrás un espacio donde presentar el tema o el título del vídeo.

Eso sí, no es recomendable que dure más de cuatro segundos. Recuerda que los usuarios de las redes sociales quieren productos de rápido consumo y si tienen que esperar demasiado antes de que empiece el contenido real del vídeo, corres el riesgo de que desconecten.

Y también es bueno poner un grafismo de salida, donde además de poner los créditos de producción y guión del vídeo, hagas una llamada a la acción. Es decir, podrás pedir a los usuarios que hagan alguna cosa como por ejemplo: “Suscríbete a mi canal de Youtube”, “Sígueme en Twitter”, “Estos otros vídeos también te pueden interesar”, etc.

Ahora bien, los grafismos de entrada y de salida que hagas, deberían ser iguales entre ellos (en el sentido estético y visual) e iguales vídeo tras vídeo, para que exista una continuidad en tu imagen.